Mito 2: ¿Basta con llenar la plantilla base que entrega Mercado Público? – Realidad y guía para cumplir
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octubre 23, 2025La creencia de que basta con tener un documento de Programa de Integridad firmado para cumplir con los requisitos de Mercado Público y la normativa chilena es uno de los mitos más comunes y peligrosos que pueden llevar a errores formales e incluso a la descalificación en procesos de contratación pública. En la práctica, la ley y los criterios de evaluación no se conforman con una firma: lo que importa es que el programa funcione, esté aplicado y genere evidencia operativa en tu empresa. Este artículo explica por qué un documento firmado no es suficiente y cómo asegurar que tu Programa de Integridad cumpla de verdad con las exigencias legales y de Mercado Público.
Un documento firmado no garantiza cumplimiento operativo
La base legal en nuestro país exige que los proveedores cuenten con programas de integridad aplicados y conocidos por su personal. Esto está alineado con la Ley 20.393 sobre responsabilidad penal de las personas jurídicas y con las exigencias del Reglamento de la Ley 19.886 de compras públicas, donde se define que la acreditación de un programa implica más que la presentación de un documento: debe existir evidencia de que ese programa opera en la empresa.
Por ejemplo, no basta con que el gerente o representante legal haya firmado el documento: lo que realmente cuenta es que éste sea parte de la gestión diaria, que tenga políticas implementadas, controles en funcionamiento y registros que puedan ser auditados, como las actas de capacitación, el uso de canales de denuncia o los seguimientos internos.
Esta orientación está en línea con las mejores prácticas de integridad y compliance que enfatizan la operacionalidad de los programas, y con recomendaciones que se encuentran en recursos especializados, como por ejemplo los formatos y guías de ayuda que ofrece Mercado Público para los proveedores.
Por qué la firma sola no cumple con los criterios del mercado público
1. No demuestra evidencia de aplicación
La firma de un documento puede indicar adhesión formal, pero no prueba que existe aplicación real. Las entidades evaluadoras y los órganos de control (como la Contraloría) esperan ver evidencias de aplicación, tales como:
- Registros de capacitación interna realizados
- Matrices de riesgos operativas
- Protocolos de investigación ante denuncias
- Informes de auditoría interna sobre cumplimiento
Estos elementos permiten confirmar que el programa no está “en papel” solamente, sino que es parte de la gestión interna de la empresa.
2. La normativa exige operación del programa
La propia Ley 20.393, al establecer la responsabilidad penal de las personas jurídicas, hace énfasis en que los modelos de prevención de delitos deben ser efectivos y estar en funcionamiento. Esto se alinea con las recomendaciones internacionales de transparencia y compliance empresarial, y con las prácticas que exige el mercado público.
Además, las bases de licitación actualmente consideran criterios de evaluación cualitativos, donde se valora la evidencia de que el programa está implementado y no solo firmado por la gerencia.
Qué se considera evidencia válida de cumplimiento
Para que un Programa de Integridad sea considerado como “cumplido” más allá de un documento firmado, es recomendable contar con:
- Capacitaciones formales y registradas sobre las políticas internas
- Protocolos documentados y aplicados para gestión de incidentes o denuncias
- Canal de denuncia operativo y trazable
- Acciones de seguimiento y mejora continua, evidenciadas por informes o registros periódicos
- Controles internos y auditorías ejecutadas y con evidencias documentales
Contar con estos elementos no solo cumple con los requerimientos de Mercado Público, sino que refuerza tu posición frente a auditorías o fiscalizaciones externas.
Cómo asegurar que tu programa sí funciona
– Diseña y documenta procesos claros
Cada empresa es única, por lo que tu programa debe reflejar esa realidad. No se trata de copiar plantillas —sino de adaptar políticas y procedimientos a tu estructura organizacional y tipo de operaciones.
– Capacita y registra
Que las personas conozcan el programa no es suficiente: debes contar con registros de la capacitación. Esto incluye asistencia, materiales utilizados y evaluación del aprendizaje, lo cual puede ser solicitado durante una fiscalización.
– Monitorea y reporta
Establece indicadores clave de desempeño y mecanismos de monitoreo periódico. Esto ayuda no solo a cumplir, sino a mejorar tu programa con base en datos concretos.
– Revisa y actualiza
Revisa tu programa de forma anual o ante cambios normativos o de mercado. Esto garantiza que no solo fue implementado, sino que se mantiene actualizado y operativo.
Conclusión
Un documento firmado es solo el primer paso de un Programa de Integridad. Para cumplir con los estándares que exige Mercado Público, así como la normativa chilena vigente —especialmente la Ley 20.393 y los criterios del Reglamento de la Ley 19.886— tu programa debe ser operativo, conocido por tu personal y demostrado con evidencia real de aplicación. Esto no solo cumple formalmente con los requisitos, sino que fortalece tu reputación, reduce riesgos legales y mejora tu competitividad como proveedor estatal en Chile.
