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En el contexto de las contrataciones públicas en Chile, muchos proveedores creen que basta con completar la plantilla o formato base que entrega Mercado Público para acreditar su Programa de Integridad. Sin embargo, esta creencia simplifica en exceso lo que realmente exige la normativa vigente y los criterios de evaluación en licitaciones. En este artículo analizamos por qué llenar una plantilla no es suficiente, qué requiere de verdad el evaluador y cómo estructurar un programa que sea operativo, válido y valorado tanto por Mercado Público como por Contraloría y otros entes fiscalizadores.

La naturaleza de la plantilla de Mercado Público

Es común que Mercado Público —a través de guías, instructivos y formatos de ayuda— ponga a disposición plantillas o ejemplos de programas de integridad. Estas herramientas son útiles como referencia, ya que orientan sobre los elementos básicos que se espera encontrar (políticas, responsabilidades, canales de denuncia). Sin embargo, ni la Ley N° 19.886 ni sus reglamentos garantizan que solo con completar un formato se cumpla con la exigencia normada de integridad.

De hecho, el Reglamento de la Ley de Compras Públicas —que aprueba el Decreto N° 661— y la jurisprudencia administrativa han sido enfáticos en que no basta con un documento estático: el programa debe ser conocido, aplicado y operativo en tu empresa. La exigencia es sobre la funcionalidad, no solo sobre la existencia de un archivo. Esta orientación se alinea con las buenas prácticas de compliance y con los criterios que hoy aplican la Contraloría General de la República y los órganos de compras públicas para evaluar a los oferentes.


Por qué llenar solo una plantilla no cumple

No ajusta el programa a tu realidad empresarial

Cada empresa tiene un perfil de riesgos distinto: sector, tamaño, estructura de gobierno corporativo, procesos internos, niveles de exposición a riesgos de corrupción o fraude, entre otros. Copiar y pegar un ejemplo o plantilla listos para usar no refleja las particularidades de tu organización ni permite dimensionar adecuadamente el modelo de prevención de delitos exigido por la Ley N° 20.393.


No genera evidencia operativa del programa

Tener un documento no implica que el programa se aplique en la práctica. Mercado Público y la Contraloría evaluarán si tú puedes demostrar (con evidencias reales) que tu programa no es solo nominal, sino que:

  • Ha sido difundido y comunicado internamente
  • Ha sido capacitado a tu personal
  • Se han implementado controles, monitoreo y seguimientos
  • Se utilizan canales de denuncia activos y funcionales

Un archivo lleno de contenido estándar no presenta estas evidencias, y por eso no es suficiente para cumplir con los requisitos reales.


No incorpora la gestión de riesgos específica

La Ley N° 20.393, que regula la responsabilidad penal de las personas jurídicas, exige que los programas de integridad estén ligados a una matriz de riesgos de delitos, y que los controles respondan a esos riesgos de forma proporcional. Una plantilla base casi nunca contiene este análisis porque fue diseñada para ilustrar, no para evaluar riesgos específicos de tu empresa.


Cómo cumplir de forma verdadera (y no solo formal)

Adapta la estructura básica a tu empresa

Utiliza las plantillas como punto de partida, pero construye un programa propio que:

  • Identifique los riesgos relevantes de delitos, fraudes o conflictos de interés de tu empresa
  • Documente cómo se gestionan esos riesgos con políticas y controles concretos
  • Incluya un canal de denuncias operativo y trazable

En este proceso, puedes apoyarte en los servicios de creación de programas de integridad y compliance de una consultora experta, lo que te ayudará a documentar e implementar un programa que funcione en la práctica.


Implementa evidencia de gestión y funcionamiento

Un programa verdaderamente implementado necesita evidencia, tales como:

  • Registros de capacitaciones realizadas
  • Minutas o actas de difusión interna del programa
  • Reportes de uso del canal de denuncias
  • Listados de controles implementados y pruebas de operación
  • Resultados de auditorías internas y seguimientos de hallazgos

Esto no se obtiene al simplemente llenar una plantilla: se obtiene con una gestión activa, documentada y auditada.


Asegura el conocimiento y la operación del programa

La Contraloría ha señalado que los programas de integridad solo serán valorados si están conocidos y aplicados por el personal de la empresa. Esto implica:

  • Capacitación formal y registrada
  • Políticas accesibles y comunicadas
  • Registros internos que demuestren que las personas entienden, aplican y miden el cumplimiento

Este enfoque va más allá de una plantilla: es un sistema que aporta valor a tu gestión interna y a tu competitividad en licitaciones públicas.


Conclusión

Llenar una plantilla base de Mercado Público puede ayudarte a empezar, pero no es suficiente para cumplir con las exigencias formales y operativas de la normativa chilena sobre programas de integridad y compliance. La diferencia clave está en demostrar que el programa funciona, está aplicado y genera evidencia real. Para ello, tu empresa debe adaptar un modelo de integridad a su realidad, gestionar riesgos específicos, capacitar a su personal y conservar evidencia documentada.

Construir un programa que cumpla de verdad no solo te permite participar en más licitaciones públicas, sino que también mejora tu reputación, tu gestión de riesgos legales y tu capacidad para operar con transparencia y confianza.